martes, 28 de junio de 2011

FUNDAMENTOS TEÓRICOS DE INVESTIGACIÓN EN LAS CIENCIAS SOCIALES


Participante:
Lcda. Esp. Silvera María Elena C.I: V13680720

Facilitador:
Dra. Carmen Díaz.

Sociólogo Inmanuel Wallerstein
               El texto “Abrir las Ciencias Sociales” de Inmanuel Wallerstein, nos habla sobre la restructuración de las ciencias sociales. Para ello en primer lugar habla de la construcción de las ciencias sociales, la cual se inicia con  la ruptura que se dio en el siglo XVIII entre la ciencia y la filosofía. Con esto la ciencia comenzó a definirse por ser empírica, siempre inclinada a la búsqueda de la verdad, persistentemente en vía de la investigación. Por el contrario, en la filosofía solo se deducía de algún modo, esta fragmentación trajo consigo una nueva división entre la teología y la filosofía.
Al respecto, esta separación ocurre al mismo tiempo   que se daba el resurgimiento de la universidad, afectando a las facultades, inicialmente a la de filosofía convirtiéndola en disciplinas. Países como: Francia, Gran Bretaña, las Alemanias, las Italias y Estados Unidos, grandes precursores de la investigación académica. La segunda diferenciación se debe, a la   incertidumbre de saber que estos cinco países no eran mundo entero, surgió la antropología   con el fin de estudiar aquel mundo fuera de los cinco países antes mencionados y la filología para adentrar se en aquellos países en los que la antropología no ponía adentrarse. 
La tercera delimitación se vinculaba con la ciencia   política, sociología y la economía, todas manejando lógicas distintas y aplicadas a entidades distintas, la sociedad, estado y el mercado. El surgimiento del sistema universitario trajo consigo la división tripartita, ciencias naturales, humanidades y creencias sociales. 
El autor del texto comenta que Estados Unidos tras la segunda guerra mundial surge como la fuerza dominante, económicamente, políticamente y culturalmente, con ello surgió la incertidumbre de crear especialistas. En Estados Unidos los estudiantes obtienen su doctorado y los van induciendo desde el posgrado a que se especializan en las áreas y adquieran el conocimiento. Esto fue adoptado por otros países creando investigadores de primera.
Luego de 1945, se observa una expansión del sistema universitario a todo el mundo, con ello el número de doctorados se incrementa generando un problema: las disciplinas se especializan tanto (en subdisciplinas), que la investigación original ya no se exige, esto es, que existen tantas subdivisiones que llegan a parecerse o a ser lo mismo en su objeto de estudio obstruyendo la generación de nuevo conocimiento, y en su campo de estudio.
Posteriormente, el autor nos lleva a los años setenta y ochenta donde hay dos cosas importantes para la creación de su informe. Lo primero fue la revolución de grandes alcances de las ciencias naturales: después de que giraran en torno a las premisas newtonianas y cartesianas, viene y nos dice (el movimiento) que la ciencia no es determinista que solo son probabilidades acerca del futuro. Con ello surge el slogan “la flecha del tiempo”, que no es más que la modificación de las relaciones entre las ciencias sociales y las naturales, ya que se dice que la ciencia es la búsqueda de lo complejo. Esto significa que se van aproximando, pues en cualquier caso las ciencias naturales reconocen que los procesos sociales son los más complejos.
El segundo panorama se da en las llamadas humanidades, cuando los estudios culturales son entendidos como un proceso social más que forman intersección entre las humanidades y las ciencias sociales, es decir, que no sólo las limitaciones entre las ciencias sociales se están borrando, sino que la propia división tripartita (humanidades, ciencias naturales, ciencias sociales) está siendo cuestionada.
     Para finalizar con el tema, Immanuel Wallerstein nos da a conocer su programa de reforma de carácter revolucionario. Qué clase de ciencia social se debe construir si el punto anterior sucediera, si esa división tripartita se borrara y se hiciera una sola. Nos invita a reflexionar sobre nuestros criterios de delimitación; que la universidad centre su atención en la creación de más investigadores para un aporte activo en la sociedad, pero no por la simple obtención de empleos profesionales por la presión social, sino para realizar investigación como tal, para ello es necesario no sacar a los investigadores del plan  de la propia Universidad.
Se sugiere que los profesores de las universidades cumplan con dos cargos simultáneos para que se aporte de una disciplina a otra, de esta manera se estará generando una retroalimentación, con el fin de crear nuevas combinaciones excluyendo el “aquí sólo aceptamos de los nuestros”. Lo mismo podría aplicarse para los estudiantes de posgrado, hacer obligatorio tener un número de cursos en departamentos distintos de los que ofrece el programa.
Para concluir, es importante destacar que el concepto de ciencia varía y variará por siempre; por ejemplo en el siglo XIX Wallerstein presenta un concepto de lo que era ciencia: “era el descubrimiento de la realidad objetiva utilizando un método que nos permitía salir fuera de la mente…” y en la actualidad según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), la ciencia es el conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales.
Es en ese contexto las Ciencias Sociales también adquirirán definiciones epistemológicas más rigurosas., sin embargo, lo importante de que existan las especialidades de estudio es que se analice minuciosamente la realidad, porque  así podemos reconocer los verdaderos problemas que enfrenta la sociedad y como científicos sociales, naturales y de otra especialización podemos tener la oportunidad de emprender un proceso de apertura muy amplio hacia la investigación, en búsqueda de universalismo, pluralista renovado, ampliado y significativo.
Porque la realidad social no tiene que ser solo una preocupación u ocupación  de los científicos sociales, es momento de cambiar la fragmentación del conocimiento llevándolo a alcanzar un grado de objetividad, tomando en cuenta las criticas, para construir un conocimiento más verdaderamente pluralista y universal, que como la menciona Wallerstein no existe monopolios de sabiduría ni zonas de conocimiento reservadas a las personas con determinado título universitario.

REFERENCIAS


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