Participante: María Elena Silvera. CI: 13.680.720
Docente: Dra. Feryeny Padrino
Docente: Dra. Feryeny Padrino
A continuación, una breve descripción de lo que se refiere el abordaje integral
comunitario, aportando una orientación
metodológica y sistemática dirigida a construir una estructura social
incluyente, un nuevo modelo social productivo, socialista y humanista, donde
exista igualdad de condiciones, encaminado al desarrollo integral
y corresponsable de las comunidades.
Para iniciar, se define
el abordaje comunitario como un conjunto de procedimientos dirigidos a orientar
la intervención de las comunidades, con el objetivo de tener un acercamiento
con las comunidades de forma planificada, y guiado, buscando la
detección de problemas o necesidades comunes para todos los miembros de la comunidad.
Para ello, se requiere involucrar en este proceso a las mismas personas de la
comunidad y hacer del abordaje no sólo una intervención realizada por
especialistas en el área, sino también una herramienta para la participación
democrática y protagónica, cuya esencia sea el diálogo de saberes y el impulso
de espacios de concertación para viabilizar el desarrollo integral de
las comunidades.
Este abordaje comunitario participativo tiene como fundamento los lineamientos estratégicos esbozados en El proyecto Nacional Simón Bolívar, además de otros fundamentos sobre los cuales va a sustentarse el abordaje comunitario como son las necesidades, fortalezas, potencialidades y saberes colectivos emanados de la propia comunidad.
La metodología de este abordaje comunitario permite ser aplicada en
cualquier comunidad, dándole así un carácter estándar, ya que no existe una forma única de abordaje, sino
que sus practicas se adaptan a la
realidad objeto de estudio, aunque va a estar orientado por un modelo de fases que permitan identificar
y dar un enfoque organizado de las etapas del proceso.
En este sentido se plantean cuatro fases operativas, que se desarrollan
simultánea y complementariamente en el tiempo.
Resulta imprescindible que tengan un desarrollo paralelo, puesto que los
resultados de cada una de ellas repercuten
en el resto. Es un elemento fundamental, para que el proceso de abordaje sea
exitoso, estimular a las personas, grupos y colectividades para que tengan
un comportamiento y una actitud
participativa como elemento vital de
todas las acciones que se desarrollen en la comunidad, donde la misma asuma el
proyecto o programa como propio. Ello, implica sensibilización de todos y cada
uno de los actores sociales que
intervienen en la comunidad.
Primera fase: Acercamiento a la
comunidad
Esta fase inicial comprende el primer contacto con la comunidad, en la
cual se realizan visitas para identificar características generales del
entorno, líderes comunitarios, organizaciones y actores sociales que hacen vida
dentro de ella, así como también, permite iniciar un proceso de interacción con
la comunidad y de sensibilización de los actores sociales involucrados en el
proceso de abordaje social comunitario.
Es una fase de exploración y conocimiento del entorno a abordar, por lo
cual es importante no dejar escapar ningún detalle, no subestimar lo que se
observa y dar por entendido aspectos que constituyen dicho entorno. Requiere astucia, suspicacia y cordialidad
del equipo que va a realizar el abordaje para emprender una buena socialización
con los miembros de la comunidad y generar una buena base de inicio para el
proceso. En esta fase generalmente se aplican entrevistas y observación con
participación como instrumentos de investigación. Del trabajo que se realice en
esta fase depende que se de continuidad a las fases siguientes.
Segunda fase: Descripción de la
Realidad
Esta fase nos permitirá identificar los principales problemas,
potencialidades y debilidades de la comunidad en la cuál se va a actuar, con el
fin de que los proyectos a ejecutar en estas, se conviertan en acciones que den
respuesta a las principales necesidades que se detecten en las mismas y por
ende contribuyan a generar el desarrollo integral de las comunidades.
Esta fase se ejecuta mediante la investigación acción participativa,
haciendo un diagnostico social participativo para identificar los problemas y necesidades,
resaltar y/o investigar las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas
de la comunidad, para así posteriormente jerarquizar las necesidades en
conjunto con la comunidad y seleccionar los problemas prioritarios de ser
abordados.
Tercera fase: Plan Operativo Integral
Luego que se haya respondido cada una de las preguntas realizadas, se
procede a elaborar un plan de acción el cual no es más que un instrumento para
organizar las actividades dirigidas a garantizar los objetivos y metas
propuestas en el mismo. En primer lugar se identifican las prioridades y
análisis de la situación, se detectan las causas de la situación y se evalúan
las relaciones entre ellas, con el propósito de jerarquizar y conocer las más
importantes. Posteriormente se formula el objetivo general y los objetivos
específicos describiendo los resultados al cual se quiere llegar una vez
ejecutado el Plan de acción.
Para ello se debe cumplir una serie de actividades o metas, las cuales responden
a la pregunta ¿Cuánto se requiere hacer dentro de un lapso determinado y un
ámbito de espacio delimitado?, Éstas establecen Cuánto, Cuándo y Dónde se
realizan los objetivos de modo que puedan establecerse claramente las
actividades y estimarse los insumos requeridos. Luego se programan la ejecución de las actividades
en el tiempo especificando los responsables de su ejecución y recursos; mediante
la realización secuencial e integrada de acciones diversas, que son necesarias
para lograr las metas y los objetivos específicos del proyecto.
Cuarta fase: Evaluación y
Seguimiento.
Esta cuarta y ultima fase del proceso de Intervención es definida como
una gestión dirigida a examinar no solo la capacidad del trabajo realizado, en
este caso del Abordaje Comunitario, de la propia comunidad y de todos los implicados
en la intervención, en relación con los problemas o necesidades de dicha
comunidad y la transformación de esa situación en mejores condiciones sino
también como su nombre lo indica está
dirigida llevar un seguimiento al
trabajo comunitario que se ha
emprendido. La evaluación y seguimiento es pues una fase y un instrumento que
nos facilita el proceso de comparación
entre la situación inicial de la que partíamos, en relación con la final, la
transformada.
La implementación de esta fase
va a permitir revisar, monitorear y
analizar el avance del desarrollo de los proyectos y el grado
de cumplimiento de los objetivos, mediante aplicación de instrumentos de
evaluación, levantamiento fotográfico, encuestas, entre otras estrategias con
el propósito de aplicar ajustes a la planeación, y tomar nuevas decisiones para
la ejecución, es decir, permite reorientar
el abordaje comunitario. Para ello se aplicará un seguimiento y control
de las acciones ejecutadas y en ejecución, para garantizar la sustentabilidad
del plan desarrollado. Es importante
medir la calidad de las actuaciones, acciones y servicios que configuran el
programa o proyecto que se este ejecutando. Esta Evaluación, que deberá
ser continua, debe prestar atención al
desarrollo de las diferentes partes del proceso, permitiéndonos analizar y reorientarlo.
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