martes, 1 de mayo de 2012

Abordaje Comunitario


Participante: María Elena Silvera. CI: 13.680.720
Docente: Dra. Feryeny Padrino
A continuación, una breve descripción de lo que se refiere el abordaje integral comunitario, aportando  una orientación metodológica y sistemática dirigida a construir una estructura social incluyente, un nuevo modelo social productivo, socialista y humanista, donde exista igualdad de condiciones, encaminado al desarrollo integral   y corresponsable de las comunidades. 

           Para iniciar, se define el abordaje comunitario como un conjunto de procedimientos dirigidos a orientar la intervención de las comunidades, con el objetivo de tener un acercamiento con las comunidades de forma planificada, y guiado, buscando la detección de problemas o necesidades comunes para todos los miembros de la comunidad. Para ello, se requiere involucrar en este proceso a las mismas personas de la comunidad y hacer del abordaje no sólo una intervención realizada por especialistas en el área, sino también una herramienta para la participación democrática y protagónica, cuya esencia sea el diálogo de saberes y el impulso de espacios de concertación para viabilizar el desarrollo integral de las comunidades.

      Este abordaje comunitario participativo tiene como fundamento los lineamientos estratégicos esbozados en El proyecto Nacional Simón Bolívar, además de otros fundamentos sobre los cuales va a sustentarse el abordaje comunitario como son las necesidades, fortalezas, potencialidades y saberes colectivos emanados de la propia comunidad.

La metodología de este abordaje comunitario permite ser aplicada en cualquier comunidad, dándole así un carácter estándar, ya que  no existe una forma única de abordaje, sino que sus practicas se  adaptan a la realidad objeto de estudio, aunque va a estar orientado  por un modelo de fases que permitan identificar y dar un enfoque organizado de las etapas del proceso.

En este sentido se plantean cuatro fases operativas, que se desarrollan simultánea y complementariamente en el tiempo.  Resulta imprescindible que tengan un desarrollo paralelo, puesto que los resultados de cada una  de ellas repercuten en el resto. Es un elemento fundamental, para que el proceso de abordaje sea exitoso, estimular a las personas, grupos y colectividades para que tengan un  comportamiento y una actitud participativa como  elemento vital de todas las acciones que se desarrollen en la comunidad, donde la misma asuma el proyecto o programa como propio. Ello, implica sensibilización de todos y cada uno de los actores  sociales que intervienen en la comunidad.

Primera fase: Acercamiento a la comunidad

Esta fase inicial comprende el primer contacto con la comunidad, en la cual se realizan visitas para identificar características generales del entorno, líderes comunitarios, organizaciones y actores sociales que hacen vida dentro de ella, así como también, permite iniciar un proceso de interacción con la comunidad y de sensibilización de los actores sociales involucrados en el proceso de abordaje social comunitario.
Es una fase de exploración y conocimiento del entorno a abordar, por lo cual es importante no dejar escapar ningún detalle, no subestimar lo que se observa y dar por entendido aspectos que constituyen dicho entorno.  Requiere astucia, suspicacia y cordialidad del equipo que va a realizar el abordaje para emprender una buena socialización con los miembros de la comunidad y generar una buena base de inicio para el proceso. En esta fase generalmente se aplican entrevistas y observación con participación como instrumentos de investigación. Del trabajo que se realice en esta fase depende que se de continuidad a las fases siguientes.

Segunda fase: Descripción de la Realidad

Esta fase nos permitirá identificar los principales problemas, potencialidades y debilidades de la comunidad en la cuál se va a actuar, con el fin de que los proyectos a ejecutar en estas, se conviertan en acciones que den respuesta a las principales necesidades que se detecten en las mismas y por ende contribuyan a generar el desarrollo integral de las comunidades.

Esta fase se ejecuta mediante la investigación acción participativa, haciendo un diagnostico social participativo para identificar los problemas y necesidades, resaltar y/o investigar las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas de la comunidad, para así posteriormente jerarquizar las necesidades en conjunto con la comunidad y seleccionar los problemas prioritarios de ser abordados.

Tercera fase: Plan Operativo Integral 

Luego que se haya respondido cada una de las preguntas realizadas, se procede a elaborar un plan de acción el cual no es más que un instrumento para organizar las actividades dirigidas a garantizar los objetivos y metas propuestas en el mismo. En primer lugar se identifican las prioridades y análisis de la situación, se detectan las causas de la situación y se evalúan las relaciones entre ellas, con el propósito de jerarquizar y conocer las más importantes. Posteriormente se formula el objetivo general y los objetivos específicos describiendo los resultados al cual se quiere llegar una vez ejecutado el Plan de acción.

Para ello se debe cumplir una serie de actividades o metas, las cuales responden a la pregunta ¿Cuánto se requiere hacer dentro de un lapso determinado y un ámbito de espacio delimitado?, Éstas establecen Cuánto, Cuándo y Dónde se realizan los objetivos de modo que puedan establecerse claramente las actividades y estimarse los insumos requeridos.  Luego se programan la ejecución de las actividades en el tiempo especificando los responsables de su ejecución y recursos; mediante la realización secuencial e integrada de acciones diversas, que son necesarias para lograr las metas y los objetivos específicos del proyecto.

Cuarta fase: Evaluación y Seguimiento.

Esta cuarta y ultima fase del proceso de Intervención es definida como una gestión dirigida a examinar no solo la capacidad del trabajo realizado, en este caso del Abordaje Comunitario, de la propia comunidad y de todos los implicados en la intervención, en relación con los problemas o necesidades de dicha comunidad y la transformación de esa situación en mejores condiciones sino también como su nombre lo indica  está dirigida  llevar un seguimiento al trabajo comunitario  que se ha emprendido. La evaluación y seguimiento es pues una fase y un instrumento que nos facilita el proceso de  comparación entre la situación inicial de la que partíamos, en relación con la final, la transformada.

La  implementación de esta fase va  a permitir revisar, monitorear y analizar el avance del desarrollo de los proyectos  y el grado  de cumplimiento de los objetivos, mediante aplicación de instrumentos de evaluación, levantamiento fotográfico, encuestas, entre otras estrategias con el propósito de aplicar ajustes a la planeación, y tomar nuevas decisiones para la ejecución, es decir, permite reorientar  el abordaje comunitario. Para ello se aplicará un seguimiento y control de las acciones ejecutadas y en ejecución, para garantizar la sustentabilidad del plan desarrollado.  Es importante medir la calidad de las actuaciones, acciones y servicios que configuran el programa o proyecto que se este ejecutando. Esta Evaluación, que deberá ser  continua, debe prestar atención al desarrollo de las diferentes partes del proceso,  permitiéndonos analizar y reorientarlo.

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